Entre luces recicladas y radios encendidos, la Navidad vuelve a latir en los barrios de Santo Domingo

- Dayana Acosta
- Crónicas urbanas
A medida que diciembre avanza, el espíritu navideño comienza a abrirse paso en los barrios de la capital, no con grandes vitrinas ni luces ostentosas, sino con creatividad, tradición y ganas de reencontrarse. En calles estrechas y esquinas conocidas, los comunitarios desempolvan adornos, encienden radios y devuelven a sus sectores ese ambiente cálido que anuncia el cierre de un año y la esperanza de uno nuevo.
San Carlos, Villa Juana, Villas Agrícolas, Capotillo, La Cementera y Las Flores de Cristo Rey, los arbolitos improvisados, las guirnaldas hechas con materiales reciclados y los nacimientos artesanales transforman el paisaje urbano. Lo que antes fue desecho hoy brilla como símbolo de ingenio colectivo y resistencia cotidiana.
En la calle Ravelo, en Villa Francisca, Julio César Rosario resume una tradición que se repite cada diciembre. “Siempre preparamos nuestro ambiente navideño, estamos tranquilos, y los días de Nochebuena y Año Nuevo nos reunimos a compartir; somos legendarios en el lugar”, dice mientras ajusta el radio que acompaña la tarde. Vino en mano, él y otros vecinos se acomodan bajo la sombra de un árbol frondoso, punto de encuentro que ya es costumbre.
La Junta de Vecinos también pone su granito de arena. Con pequeñas colectas levantaron un arbolito que colocaron justo en el centro de la calle Ravelo, esquina Yolanda Guzmán. “Aquí eso es una tradición. Nos juntamos en familia de noche y ese es el centro de reunión; la gente es sociable”, cuenta el joven Enmanuel Rodríguez, quien explica que cada quien aporta lo que puede.
En La Cementera, donde no hay parque, la Navidad se abrió espacio en un solar baldío. Allí, los vecinos decidieron crear su propio escenario festivo. Rafael Bonilla Polanco relata que aportan RD$200 pesos por persona para organizar el aguinaldo y compartir entre amigos y familiares, demostrando que la falta de infraestructura no apaga el deseo de celebrar.
Aunque reconocen que la recesión económica ha enfriado un poco las festividades, la esperanza sigue intacta. Muchos confían en que, con el paso de los días, la situación mejore y permita celebrar con mayor holgura. “Uno se ajusta, pero no deja perder la costumbre”, comentan.
En la calle 4ta. del ensanche Kennedy y en Las Flores de Cristo Rey, los nacimientos y arbolitos comienzan a aparecer poco a poco, señal de que la intención de recibir el 2026 sigue viva. No todos comparten el mismo entusiasmo. “Yo encuentro que esto está lento, no hay dinero y realmente no parece Navidad”, confiesa Jesús Caba, propietario de un colmado en la calle Primera de Las Flores.
Aun así, la tradición persiste. Decorar los barrios es una práctica que data de décadas y que, pese a la distancia que a veces marca la rutina diaria, logra reunir a vecinos y familias en estas fechas. Entre luces sencillas, música vieja y abrazos conocidos, la Navidad vuelve a latir en los barrios de Santo Domingo.