Francisco Holguín: el meteorólogo que traduce el clima para salvar vidas

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Mientras República Dominicana se preparaba para enfrentar la amenaza de un ciclón tropical en 2013, una ola de desinformación comenzó a circular en redes y grupos informales. Pronósticos falsos, difundidos por seudometeorólogos, generaron alarma innecesaria en la población. La situación preocupó al entonces subdirector del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Edwin Olivares, quien buscó apoyo para contrarrestar el ruido informativo con datos confiables.

Fue así como el meteorólogo Francisco Holguín recibió una llamada que marcaría un antes y un después en su carrera: la misión de desmentir la información falsa y llevar el pronóstico del tiempo directamente a la gente. La solución fue sencilla, pero visionaria para la época: enviar informes meteorológicos por WhatsApp, con un lenguaje claro y accesible.

La iniciativa cumplió su objetivo inmediato, pero no se quedó ahí. Años después, Holguín consolidó ese ejercicio de comunicación cercana en plataformas digitales. Hoy dirige un canal de YouTube y mantiene presencia activa en redes sociales, donde explica el estado del tiempo de forma didáctica, práctica y sin tecnicismos, acercando la meteorología a miles de personas.

Nacido en El Gómez, un pequeño paraje rural de Montecristi con apenas unas 40 viviendas, Holguín creció entre el trabajo del campo y la observación empírica del clima. Hijo de agricultores —Rafael Holguín y Josefa Castillo— aprendió desde niño a interpretar las señales del tiempo, esas que sus padres leían con la experiencia acumulada de los años. “Cuando decían que iba a llover, se podía dar por hecho”, recuerda.

Su infancia estuvo marcada por largas caminatas. Para llegar a la carretera Duarte, en el kilómetro 13 de Montecristi, debía recorrer hasta 18 kilómetros diarios, a veces a caballo, otras en burro y, cuando no había animales, a pie. Antes de salir, cumplía con las tareas del campo en la mañana y el cuidado de los chivos en la tarde. La disciplina llegó mucho antes que los títulos.

Tras concluir la educación básica, ingresó al liceo Francisco Billini, en Villa Vásquez. El trayecto era aún más largo: caminatas de hasta 20 kilómetros cuando no había dinero para el transporte. Aun así, logró culminar el bachillerato con énfasis en física y matemáticas, áreas que marcarían su vocación.

En enero de 1993, con apenas 19 años, llegó por primera vez a Santo Domingo. Nunca había pasado de Santiago y leía cada letrero del camino. Lo esperaba el periodista Tomás Vidal Rodríguez, quien le tendió la mano y le abrió las puertas de su hogar en Los Mameyes. “Si no lo encontraba, me devolvía”, confiesa entre risas y emoción.

En la capital intentó jugar béisbol, pero su estatura le cerró el paso. Entonces ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para estudiar Ingeniería Civil. Fueron años de dificultades económicas, compensadas por la solidaridad familiar y su talento para las matemáticas, que lo llevó a ser monitor universitario. Entre el estipendio de la UASD y ayudas sociales, reunía unos RD$459 mensuales para sostenerse.

Graduado, con maestría y varios diplomados, ingresó a la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) y colaboró con el COE. Fue en ese trayecto donde, junto a colegas como Luis Ortiz, comenzó a grabar videos cortos para redes sociales explicando el pronóstico diario. Primero desde la oficina, luego desde su casa, con un celular y una computadora. Ya había nacido su canal de YouTube, enfocado también en gestión de riesgos y orientación ciudadana.

Para Holguín, la motivación nunca ha sido económica. Su impulso nace del vacío informativo que percibe en la región y de la necesidad de que la gente entienda el clima para proteger su vida. “El contenido y la calidad son lo que hacen que la gente te apoye”, afirma. Aunque reconoce el buen trabajo de las instituciones oficiales, asegura que su valor agregado está en “aplatanar” los términos técnicos para que cualquiera pueda comprenderlos.

“El pronóstico lo hago pensando siempre en la gente y en su impacto”, sostiene. A su juicio, el país aún arrastra grandes debilidades en educación climática y políticas públicas preventivas. “La información meteorológica salva vidas cuando sabes darla y cuando la población es capaz de interpretarla”, enfatiza.

Con 33 años en la capital y una trayectoria marcada por el esfuerzo, Francisco Holguín se ha convertido en una referencia cercana y confiable. Si tuviera que elegir un nombre para definirse, se quedaría con el apodo que le puso una seguidora puertorriqueña: el Caballote del Tiempo.

Formación internacional

Como parte de su desarrollo profesional, Holguín realizó un curso de especialización en España mientras concluía su carrera de Ingeniería Civil, experiencia que amplió su visión técnica y estratégica sobre la meteorología y la gestión del riesgo climático.

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